Me gusta soñar.También me gusta que los sueños se hagan realidad.
Me gusta que mis sueños se cumplan.
También me gusta que los sueños de la gente a la que quiero se cumplan.
Por eso hoy estoy de celebración. Además, por partida doble.
Hoy hace un año que se cumplió el sueño de una de las personas más importantes de mi vida, aunque ella ignore esto último. También hace un año que se cumplió el mío.
Escuchar a Marion Cotillard, en directo, decir “and the winner is Kate Winslet” bien mereció la pena no dormir aquella noche, y ver a Kate con su merecidísimo Oscar en la mano fue una de más imágenes más bonitas que he visto.
Muchos pensarán que estoy loca. Lo cierto es que sí, estoy un poco loca, pero no me importa, la verdad. Además antes de que lo digan tendrán que leer esto, y dado que mi blog no se caracteriza precisamente por su afluencia y fama, estoy tranquila.
Volviendo al tema (algo característico en mí son mis continuos desvíos en el tema, placenteros), tras llevarse doble premio en la gala de los Globos de Oro, era de esperar que aquí sería la ganadora, vuelvo a repetir, merecidamente. Sin embargo, la duda sobre por qué papel ganaría el Oscar, pues estaba nominada por su increíble April de Revolutionary Road y su fantástica Hanna
de The Reader, nos reconcomía, al menos a mi.

Hanna partía como favorita, y finalmente ganó su propia lucha. Sin embargo, April no debía ser subestimada, era un personaje con una fuerza increíble.
Ambos lo eran.
Quizá Revolutionary Road no fue todo lo reconocida que debía, y tampoco The Reader, pero al menos hay gente que las sabemos valorar, y eso es lo que cuenta, pues un Oscar da la fama, no la mantiene.
Una vez más, volviendo al tema, continuo con Kate.
Tras cinco fallidas nominaciones, en la mayoría de los casos, siendo objetiva, fallidas por más de un robo, a la sexta fue la vencida.
Y allí estaba ella, recogiendo su Oscar, llorando, un 22 de febrero a eso de las 22:00 de la noche.
Y aquí estaba yo, escuchándola, llena de felicidad, un 23 de febrero a las 04:00 de la mañana.
Fue un momento mágico.
Sus palabras fueron perfectas, y su emoción fue real, digan lo que digan.
Y yo se las agradezco, y espero oírlas muchas veces más, y emocionarme como si fuese yo la que recibe el premio.
Como dije antes, los premios son solo eso, premios, y tampoco hay que darles más importancia de la que tienen en realidad, porque no hacen a los buenos, sino que los buenos les hacen a ellos, pero no viene mal que se reconozca un trabajo bien, que digo bien, perfectamente hecho.
Y yo a Kate, una vez más, la felicito.
Y le doy las gracias por su trabajo, por sus actuaciones, sus personajes, su voz, sus expresiones, su Oscar, su persona… su todo.
Y llegado este momento, cuando las masas que alguna vez lean esto estén pensando, de nuevo, que estoy loca, me despido.
Algún día os contaré el principio de mi locura, y quizá se entienda un poco.
Feliz cumpleaños oscariano!!!!



It was a dream, it was a fantasy...


Me gusta el nuevo título que le has dado al blog ;)
ResponderEliminarJo, ya no me acordaba de que hacía un año ya del oscar de Kate...cómo pasa el tiempo
La verdad es que me parecía una injusticia que una actriz con tanta calidad estuviera nominada anteriormente 4 veces y no se lo hubiera llevado, cuando algunas veces se lo dan a otras injustamente, pero bueno, lo importante es que ya lo tiene :D!!!
Además, me encantó lo del momento del silbido del padre jejejejejje. Supongo que sus padres estarían muy orgullosos, siendo actores, de que su hija cumpliera su sueño.
Yo cuando lo vi por la tele se me ponía una sonrisa de oreja a oreja :D