miércoles, 31 de marzo de 2010

Largo día de lluvia (fragmento).

No me siento inspirada para escribir algo más largo que fragmentos de una misma historia, una historia que comenzé hace relativamente poco, y que poco a poco me gustaría que fuera cobrando vida, aunque sólo la lea yo, pues no creo que merezca la pena ser leída por nadie más. Sin embargo, me apetece compartir algún fragmento de ella. No sé en qué momento ocurrirá esto, pero ocurrirá, aunque quizá la historia madure y cambie alguna cosa, who knows?
Ah, y siento mi falta de originalidad a la hora de buscar nombres, pero un nombre es sólo un nombre, y tiene la importancia que tú le quieras dar.


"Años después recordaría su infancia con infinita ternura, pero también con dolor. Dolor por haber sido una estúpida, por haber querido crecer demasiado pronto y no haberse dado cuenta del daño que estaba haciendo a Cedric y a Agnes, que se habían portado como unos verdaderos padres, y a su hermana Kate, que había muerto infeliz, sin la presencia de su hermana pequeña. Y luego estaba Jack, que la había amado con locura desde la primera vez que la vio, contando sólo tres años, aunque él no lo supiera desde el primer momento.
Todo esto recordaba Clementine mientras se dejaba hacer el amor por aquel hombre rastrero al que acompañaba sólo porque necesitaba dinero, que la pegaba, y que había hecho su vida aún más desgraciada. “He perdido el rumbo por completo”, pensaba.
El hombre, cuando acabó, la felicitó por ser una amante tan buena, apagó la luz y dos minutos después se durmió.
Ella, en cambio, no pegó ojo en toda la noche. Y lloró. Lloró de amargura. Lloró por no haber conocido a sus padres. Lloró porque había abandonado a las personas que fueron como sus propios padres. Lloró porque necesitaba a su lado a su hermana, y ya no estaba. Lloró porque se moría de ganas de hacerle saber a Jack lo mucho que le quería, que le amaría por una eternidad. Lloró porque sabía que ella era la culpable de esa barrera insalvable que los había separado para siempre. Lloró, pero en silencio, pues quizá el miserable que roncaba a su lado como un oso la podía oir y eso podría significar el fin".

domingo, 28 de marzo de 2010

Questions without any answer


Demasiados días sin actualizar, pero hoy tenía ganas.
Quería compartir un pensamiento, una idea, una frase.
Quería compartir, en definitiva, una pregunta que me ronda la mente.
En realidad, en mi mente rondan demasiadas preguntas sin respuesta. Algunas están mejor así. Otras, con el tiempo, encontrarán su verdad.
Sin embargo he escogido esta, primero porque, desde mi punto de vista, da qué pensar, y segundo... bueno, el segundo motivo no viene al caso.
Uno de los sentimientos humanos más bonito es querer y dejarse querer, pues implica amor, amistad, confianza y seguridad en el otro. Y nos ayudamos. Los unos y los otros. Uno cae, y el otro le levanta. A veces ambos van caminando con seguridad, y de repente un enorme bache les hace caer a los dos, pero no importa, porque juntos lo superarán.
Sin embargo, yo me pregunto: tras la caída, en ese momento de incertidumbre en el que nadie sabe qué pasará, ¿quién sufre más, el que necesita ayuda o el que quiere ayudar y no sabe cómo?

lunes, 15 de marzo de 2010

Eloise to Abelard.


How happy is the blameless vestal's lot!
The world forgetting, by the world forgot.
Eternal sunshine of the spotless mind!
Each pray'r accepted, and each wish resign'd;
Labour and rest, that equal periods keep;
"Obedient slumbers that can wake and weep;"
Desires compos'd, affections ever ev'n,
Tears that delight, and sighs that waft to Heav'n.
Grace shines around her with serenest beams,
And whisp'ring angels prompt her golden dreams.
For her th' unfading rose of Eden blooms,
And wings of seraphs shed divine perfumes,
For her the Spouse prepares the bridal ring,
For her white virgins hymeneals sing,
To sounds of heav'nly harps she dies away,
And melts in visions of eternal day.
[...]
From the full choir when loud Hosannas rise,
And swell the pomp of dreadful sacrifice,
Amid that scene if some relenting eye
Glance on the stone where our cold relics lie,
Devotion's self shall steal a thought from Heav'n,
One human tear shall drop and be forgiv'n.
And sure, if fate some future bard shall join
In sad similitude of griefs to mine,
Condemn'd whole years in absence to deplore,
And image charms he must behold no more;
Such if there be, who loves so long, so well;
Let him our sad, our tender story tell;
The well-sung woes will soothe my pensive ghost;
He best can paint 'em, who shall feel 'em most.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Es una catedral gótica de planta basilical, con cinco naves y transepto marcado al exterior...

... su ábside es semicircular con pequeños absidiolos poligonales alrededor de la girola. Tiene deambulatorio. La bóveda de la nave central es sexpartita y las bóvedas de las naves laterales son de crucería. Todo el peso de las bóvedas recae sobre pequeños arcos llamados arbotantes, que van al exterior y unen la bóveda con los contrafuertes, que soportan el peso de las mismas.

El cimborrio es octogonal...

Por no hablar de los relieves de los pórticos y las pinturas del ábside...





Si arte y filosofía me deprimen... al menos mi 9,8 de historia de España me hace liberal tensiones =D.

domingo, 7 de marzo de 2010

Déjame caminar contigo.

Poderosa la tarde de domingo, pues no se puede luchar contra su hastío. Acaba de comenzar. Como sola, recojo la cocina en silencio y descanso un rato. ¿Para qué? Llevo todo el día sin hacer nada, he descansado suficiente, demasiado. Tengo que estudiar. Cargaré con ese peso durante toda la tarde.
Me siento frente al ordenador. Me aburro. Escribo.
Cojo un taco de post-it, le doy vueltas, pensando.
¿Pensando en qué? No sé, pensando el pensamiento, a lo mejor.
Hay cosas que me preocupan, otras que me alegran, y otras que se mueren por ser escritas en un trozo de papel lo antes posible, aunque luego convivan con el resto de mi mente.

Poderosa la mente humana, pues, directamente, no se puede luchar contra ella, ni llevarle la contraria, ni darle la razón sin meditar. Es una máquina en constante movimiento, razón de nuestra razón, pero también de nuestra locura. Compleja. ¿Alguien la conoce?

Me quedo en blanco y no sé qué más escribir. Miro por la ventana. El día está frío y oscuro, y mis manos, una vez más, heladas como un témpano de hielo. Bostezo. Tengo sueño, y tengo que estudiar.

Odio estudiar los domingos. Odio los domingos. Son lentos, me aburren. Aunque son melancólicos, y la melancolía en pequeñas dosis, me gusta.
Sueño despierta.
Entonces me veo en otra tarde de domingo, quizá más fría, londinense. Quedo con alguien y salimos a tomar algo. Lo pasamos bien. Después llego a casa y charlo con mis compañeros de piso. Llamo a mis padres y les digo que les quiero, que les hecho de menos. Cuando cuelgo me siento un poco sola, y vuelve la melancolía de las tardes de domingo pasadas. Pero soy feliz.

Ahora también lo soy, y mucho, aunque a veces no me dé cuenta. Entonces me siento totalmente desprotegida, esperando que venga alguien a consolarme. Pero pasan unos días, y como no viene nadie, me recompongo cachito a cachito yo sola. A veces es fácil.

Otras, no tanto. La caída puede ser dura, pero aprendes a levantarte.

Caminar es otra cosa. Sé que no camino sola, y me alegro por ello.

Mi mayor felicidad es compartir mi camino, mi vida, con la gente que quiero.

Y no quiero que ellos caminen solos.


Déjame caminar contigo.

martes, 2 de marzo de 2010

Teoría del amor.


Ayer, a la vuelta de la escuela de idiomas, casi sumida en un sueño soporífero en el coche de Alex, me acordé de la clase de filosofía.
Me acordé porque el tema del amor en Rousseau me pareció curioso:
“El amor propio es un sentimiento necesario, pues nunca podremos amar a los demás sin amarnos a nosotros mismos. El amor a uno mismo se convierte en virtud cuando se extiende a los demás y es el fundamento de la vida moral” dice Rousseau.
Mi profesor dijo que “cuando amamos y nos hacemos daño a nosotros mismos porque no nos queremos, porque no tenemos amor propio, también hacemos daño a las personas que amamos”.
Nunca lo había pensado así, pero en cierto modo es cierto, valga la redundancia.
Tú no te quieres, piensas que no mereces la pena o que no sabes hacer las cosas, que no controlas la situación, en fin, eres, lo que comúnmente conocemos, un inseguro (estáis ante una de ellas). Ahora bien, quieres a alguien (ya sea tu familia, tus amigos o tu enamorado/a), pero quizá si tú no te valoras lo suficiente los demás saldrán perjudicados, porque si tú no te quieres, si no te ves capaz, ¿cómo lo harás con los demás?
Además, si crees que estás sufriendo por esa persona, en el fondo lo que quieres es que ella también sufra.
No sé, la verdad que me pareció una teoría curiosa y la quería compartir con vosotros.
Además, es algo muy humano.

Por cierto, otra teoría filosófica más: ¿Qué va antes, el sentimiento o la razón?
Pues mi amigo Hume dijo que “la razón es esclava de nuestras pasiones”.
Para mí está claro que el sentimiento va antes que la razón. Cuando actuamos con razón, en cierto modo ya lo hemos hecho desde el sentimiento.
No es una cosa tan descabellada.
Somos humanos.




PD: La foto me ha parecido bastante curiosa y graciosa también, de google images.