jueves, 15 de abril de 2010

15 de abril de 1912.


Han pasado casi 100 años. Para ser exactos, han pasado 98 años.
Y después de casi un siglo, aún se siguen descubriendo cosas sobre el hundimiento del barco "insumergible" más famoso de la historia.
Este día me recuerda a mi época "oceanógrafa" en la que todo lo que me interesaba tenía que ver con el océano, su naturaleza y la historia de los barcos. Y debo mucho a esta época, porque fue el principio del descubrimiento de mi adorada Kate, pero eso es otra historia.
La historia de hoy es el Titanic, y no sólo por los recuerdos que me trae sobre mi época de friki del tema, que duró poco pero fue intensa, jaja.
El RMS Titanic hizo historia. Todo el mundo lo sabía, pero nadie sabía que el motivo sería tan triste. O quizá Morgan Robertson sí lo sabía. Una vez leí que este señor, unos años antes de que el Titanic se hundiera (incluso antes de su construcción) escribió un libro sobre un barco llamado Titán, bastante parecido al real Titanic, que se hundió en su primer viaje al chocar con un témpano de hielo por falta de botes salvavidas.
Curiosa coincidencia.
Sin embargo, lo que más me choca (aunque tampoco tendría que sorprenderme a estas alturas de la vida) es el comportamiento de la tripulación, del capitán. ¿Por qué aumentó la velocidad aún sabiendo que no podía hacerlo, que era peligroso? Es increíble lo paradójico del tema, porque el capitán Smith quería retirarse saliendo en las portadas de los periódicos, y finalmente lo consiguió. Pero es aún más increíble la ambición del ser humano, el afán de superarse y de luchar contra la naturaleza.
De todas formas, el hundimiento no fue sólo esta decisión. Al parecer, el barco ya salió con problemas del puerto de Southampton, a mitad de viaje estuvo a punto de chocar con un barco (les separaron 61 cm) y tras el choque con el iceberg tardaron casi una hora en dar el aviso de socorro para "no alarmar y no hacerlo público". ¿Por qué?
Nunca entenderé todas las preguntas que me plantea el hundimiento del Titanic, cómo, por ejemplo, ¿por qué no había botes para todos? ¿Por qué los botes iban medio vacíos? ¿Por qué no volvieron a ver si había alguien a quien poder rescatar? ¿Por qué no se avisó al barco más cercano en el momento de la colisión? ¿Por qué si había problemas antes de partir no se solucionaron?
Todo me lleva al maldito comportamiento humano. Al egoísmo, a la falta de solidaridad, al orgullo, al jugar a ser quien no se es...
Había muchas vidas que empezaban a ser vividas, y que por ciertas neglicencias se hundieron aquella noche junto con el Titanic.
Como dije antes, no sé de qué me sorprendo, el humano es así.
Creo que en el fondo tengo la esperanza de que exista algo que nunca veré. ¡Qué utópica!

Cuando veo la película "Titanic" llega un momento en que se me ponen los pelos de punta. La relación de Jack y Rose pasa a un segundo plano (aunque para mí no deja de ser importante... romanticismos de la vida, jaja) pero si realmente sufro viéndola es pensando en la desesperación de las personas que estuvieron allí, y en esa muerte lenta congelado en medio del Atlántico. La verdad es que es bastante espeluznante.
Y en medio de todo ese caos, la orquesta tocando. Es una escena que me emociona mucho, porque los músicos se mantienen serenos en medio de toda la desesperación, mientras una madre le cuenta a sus hijos un cuento para dormir, mientras esos dos viejecillos se abrazan esperando una absolución, como bien dice la BSO.

Es curioso que años más tarde existió otro barco, de magnitudes algo más pequeñas que el Titanic, pero aún así monumental, llamado Britanic, considerado su hermano gemelo, que se hundió en 1916 a causa de una mina en el mar, en plena Guerra Mundial.

Lo dicho, esta historia aún tiene mucho que contar. Sin embargo, el barco está empezando a desaparecer, a consumirse, mitad culpa humana y mitad culpa de la naturaleza.
Ya no queda nadie que pueda contar su historia.
Llegará el día en que no quede nada.
Sólo la memoria.
Pero es historia.

miércoles, 14 de abril de 2010

Metafísica kantiana


¿Quién lo diría? Yo hablando de Kant.
La verdad es que no es nada raro. Quizá lo raro es que voy a hablar de Kant, pero voy a hablar de Kant no de cualquier manera, sino entendiéndole.
Parece que había (y la hay) una cierta tendencia a rechazar a este hombre, escolarmente hablando, porque es muy complicado de entender.
El caso es que, como yo soy de las que hacen fácil lo difícil y díficil lo sencillo, pues he entendido a Kant, no sin problema, pero sí me ha resultado fácil.
El tema es que llevaba varios días sin actualizar, y he pensado que Kant era una buena actualización.
Como siempre digo, no es que la filosofía sea lo mío, pero cuando la entiendo puede llegar a parecerme muy interesante.
Y, para interesante, Kant.
Kant nace en el siglo XVIII, una época de grandes avances, tanto tecnológicos, como sociales, políticos y económicos. Supongo que eso es un factor importante a la hora de plantear su filosofía.
Si en siglos anteriores todo se basaba en plantear el conocimiento desde el punto de vista racional (razón) y empírico (experiencia), Kant intenta buscar una solución al problema del conocimiento sin descartar el racionalismo, pero tampoco el empirismo. De hecho, su verdadera filosofía comienza tras su lectura de mi amigo Hume, aunque por desgracia a Kant no le hace tanta gracia el "emotivismo moral" de Hume como a mí.
El caso es que Kant se plantea tres preguntas: ¿qué puedo conocer? ¿qué debo hacer? y ¿qué me cabe esperar?. A su vez, resume las tres en otra: ¿qué es el hombre?
Estas preguntas son los límites del ser humano, a los cuales responde el método trascendental, mediante el cual la razón se analiza a sí misma para conocer sus límites.
Tampoco voy a entrar en mucho detalle, entre otras cosas porque no me he quedado con todo, pero sí me gustaría hablar sobre el problema de la metafísica, para mí la parte más interesante de su conocimiento.
Cuando conocemos, estamos sometidos a unos límites, que son los fenómenos (lo que aparece) y los noúmenos (lo que es en sí). Es decir, un coche es un fenómeno, pues aparece en nuestra vista cuando lo vemos, pero también es un noúmeno, pues tiene una esencia, una esencia que no puede ser conocida (como si fuera "la idea de coche").
Por otro lado, para que algo sea ciencia, debe poseer un fenómeno.
Y es aquí donde aparece el problema de la metafísica, y a su vez la diferencia entre racionalismo y empirismo.
La metafísica estudia el mundo, el alma y Dios, pero, ¿es la metafísica una ciencia?
No.
¿Nos aparece como fenómeno el mundo, el alma o Dios?
No.
Por tanto, la metafísica no es una ciencia.
Si ponemos como ejemplo a Dios, ¿conocemos a Dios o la idea de Dios? Por supuesto, tenemos la idea de Dios, pero no lo conocemos, y nunca lo conoceremos.
Por tanto, si no se puede conocer, no es ciencia.
Es aquí también donde confluyen racionalismo y empirismo, pues un fenómeno, por decirlo de alguna manera, exige experiencia, conocimiento de él, y por tanto es empírico, y un noúmeno, del cual no tenemos experiencia alguna, es racional, pues nos dejamos llevar por él gracias a la razón.
Y, aunque queda claro que la metafísica no es una ciencia, pues no tenemos experiencia de ella, la razón humana tiende a pensar en ella como tal, pues se interroga por lo desconocido, como, por ejemplo, si el alma o Dios existe.
Este punto es uno de los más interesante, pues es bien cierto que todos nos hacemos esas preguntas, que son inevitables, aunque no demostrables.
Por otro lado, otro de los puntos que más me gusta de la filosofía kantiana es su ética, quizá porque es bastante coherente e interesante.
Kant rompe con todas la éticas anteriores, que tacha de materiales (no sin razón) pues buscan, mediante la moral, un fin último (felicidad, Dios...).
No es el caso de Kant, al menos no del todo.
Kant plantea una ética formal, regida por máximas y leyes propias del ser humano individual. Esa ética debe ser "a priori" (sin experiencia) y autónoma. Además, no nos debe decir lo que tenemos que hacer, sino cómo lo debemos hacer. Me parece un punto bastante importante, quizá equiparable al ejemplo de un niño que tiene que aprender a, por ejemplo, atarse el cordón del zapato, pero nadie le dice cómo hacerlo.
El caso es que Kant quiere que el ser humano se riga por sus propios principios, pues sólo así logrará ser libre. Plantea así el "imperativo categórico", que dice: "Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne el ley universal".
Este imperativo es lo único que permite la libertad.
El ser humano, como fenómeno (ser sensible) está sometido a las leyes de la naturaleza y no posee libertad, pero como noúmeno (mediante su razón) se da a sí mismo su propia ley, se autonomía y posee libertad.

Y esto es todo.
Supongo que explicándolo yo sólo habrá servido para liar a alguien más, pero bueno, a mí me ha servido para repasar y para expresar ideas que no están tan lejanas de la realidad y a las cuales no les falta razón alguna.
Kant me ha gustado. Un hombrecillo que no salió de su pueblo en los más de ochenta años que vivio, y que se convirtió en uno de los filósofos más (si no el más) importante de toda la historia.

Siento el tostón, prometo que la próxima visita será más agradable, pero Kant no podía pasar desapercibido.
Me despido escuchando Nothing else matters de Metallica (me encanta esta canción), hasta que mi tiempo lo permita.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Largo día de lluvia (fragmento).

No me siento inspirada para escribir algo más largo que fragmentos de una misma historia, una historia que comenzé hace relativamente poco, y que poco a poco me gustaría que fuera cobrando vida, aunque sólo la lea yo, pues no creo que merezca la pena ser leída por nadie más. Sin embargo, me apetece compartir algún fragmento de ella. No sé en qué momento ocurrirá esto, pero ocurrirá, aunque quizá la historia madure y cambie alguna cosa, who knows?
Ah, y siento mi falta de originalidad a la hora de buscar nombres, pero un nombre es sólo un nombre, y tiene la importancia que tú le quieras dar.


"Años después recordaría su infancia con infinita ternura, pero también con dolor. Dolor por haber sido una estúpida, por haber querido crecer demasiado pronto y no haberse dado cuenta del daño que estaba haciendo a Cedric y a Agnes, que se habían portado como unos verdaderos padres, y a su hermana Kate, que había muerto infeliz, sin la presencia de su hermana pequeña. Y luego estaba Jack, que la había amado con locura desde la primera vez que la vio, contando sólo tres años, aunque él no lo supiera desde el primer momento.
Todo esto recordaba Clementine mientras se dejaba hacer el amor por aquel hombre rastrero al que acompañaba sólo porque necesitaba dinero, que la pegaba, y que había hecho su vida aún más desgraciada. “He perdido el rumbo por completo”, pensaba.
El hombre, cuando acabó, la felicitó por ser una amante tan buena, apagó la luz y dos minutos después se durmió.
Ella, en cambio, no pegó ojo en toda la noche. Y lloró. Lloró de amargura. Lloró por no haber conocido a sus padres. Lloró porque había abandonado a las personas que fueron como sus propios padres. Lloró porque necesitaba a su lado a su hermana, y ya no estaba. Lloró porque se moría de ganas de hacerle saber a Jack lo mucho que le quería, que le amaría por una eternidad. Lloró porque sabía que ella era la culpable de esa barrera insalvable que los había separado para siempre. Lloró, pero en silencio, pues quizá el miserable que roncaba a su lado como un oso la podía oir y eso podría significar el fin".

domingo, 28 de marzo de 2010

Questions without any answer


Demasiados días sin actualizar, pero hoy tenía ganas.
Quería compartir un pensamiento, una idea, una frase.
Quería compartir, en definitiva, una pregunta que me ronda la mente.
En realidad, en mi mente rondan demasiadas preguntas sin respuesta. Algunas están mejor así. Otras, con el tiempo, encontrarán su verdad.
Sin embargo he escogido esta, primero porque, desde mi punto de vista, da qué pensar, y segundo... bueno, el segundo motivo no viene al caso.
Uno de los sentimientos humanos más bonito es querer y dejarse querer, pues implica amor, amistad, confianza y seguridad en el otro. Y nos ayudamos. Los unos y los otros. Uno cae, y el otro le levanta. A veces ambos van caminando con seguridad, y de repente un enorme bache les hace caer a los dos, pero no importa, porque juntos lo superarán.
Sin embargo, yo me pregunto: tras la caída, en ese momento de incertidumbre en el que nadie sabe qué pasará, ¿quién sufre más, el que necesita ayuda o el que quiere ayudar y no sabe cómo?

lunes, 15 de marzo de 2010

Eloise to Abelard.


How happy is the blameless vestal's lot!
The world forgetting, by the world forgot.
Eternal sunshine of the spotless mind!
Each pray'r accepted, and each wish resign'd;
Labour and rest, that equal periods keep;
"Obedient slumbers that can wake and weep;"
Desires compos'd, affections ever ev'n,
Tears that delight, and sighs that waft to Heav'n.
Grace shines around her with serenest beams,
And whisp'ring angels prompt her golden dreams.
For her th' unfading rose of Eden blooms,
And wings of seraphs shed divine perfumes,
For her the Spouse prepares the bridal ring,
For her white virgins hymeneals sing,
To sounds of heav'nly harps she dies away,
And melts in visions of eternal day.
[...]
From the full choir when loud Hosannas rise,
And swell the pomp of dreadful sacrifice,
Amid that scene if some relenting eye
Glance on the stone where our cold relics lie,
Devotion's self shall steal a thought from Heav'n,
One human tear shall drop and be forgiv'n.
And sure, if fate some future bard shall join
In sad similitude of griefs to mine,
Condemn'd whole years in absence to deplore,
And image charms he must behold no more;
Such if there be, who loves so long, so well;
Let him our sad, our tender story tell;
The well-sung woes will soothe my pensive ghost;
He best can paint 'em, who shall feel 'em most.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Es una catedral gótica de planta basilical, con cinco naves y transepto marcado al exterior...

... su ábside es semicircular con pequeños absidiolos poligonales alrededor de la girola. Tiene deambulatorio. La bóveda de la nave central es sexpartita y las bóvedas de las naves laterales son de crucería. Todo el peso de las bóvedas recae sobre pequeños arcos llamados arbotantes, que van al exterior y unen la bóveda con los contrafuertes, que soportan el peso de las mismas.

El cimborrio es octogonal...

Por no hablar de los relieves de los pórticos y las pinturas del ábside...





Si arte y filosofía me deprimen... al menos mi 9,8 de historia de España me hace liberal tensiones =D.

domingo, 7 de marzo de 2010

Déjame caminar contigo.

Poderosa la tarde de domingo, pues no se puede luchar contra su hastío. Acaba de comenzar. Como sola, recojo la cocina en silencio y descanso un rato. ¿Para qué? Llevo todo el día sin hacer nada, he descansado suficiente, demasiado. Tengo que estudiar. Cargaré con ese peso durante toda la tarde.
Me siento frente al ordenador. Me aburro. Escribo.
Cojo un taco de post-it, le doy vueltas, pensando.
¿Pensando en qué? No sé, pensando el pensamiento, a lo mejor.
Hay cosas que me preocupan, otras que me alegran, y otras que se mueren por ser escritas en un trozo de papel lo antes posible, aunque luego convivan con el resto de mi mente.

Poderosa la mente humana, pues, directamente, no se puede luchar contra ella, ni llevarle la contraria, ni darle la razón sin meditar. Es una máquina en constante movimiento, razón de nuestra razón, pero también de nuestra locura. Compleja. ¿Alguien la conoce?

Me quedo en blanco y no sé qué más escribir. Miro por la ventana. El día está frío y oscuro, y mis manos, una vez más, heladas como un témpano de hielo. Bostezo. Tengo sueño, y tengo que estudiar.

Odio estudiar los domingos. Odio los domingos. Son lentos, me aburren. Aunque son melancólicos, y la melancolía en pequeñas dosis, me gusta.
Sueño despierta.
Entonces me veo en otra tarde de domingo, quizá más fría, londinense. Quedo con alguien y salimos a tomar algo. Lo pasamos bien. Después llego a casa y charlo con mis compañeros de piso. Llamo a mis padres y les digo que les quiero, que les hecho de menos. Cuando cuelgo me siento un poco sola, y vuelve la melancolía de las tardes de domingo pasadas. Pero soy feliz.

Ahora también lo soy, y mucho, aunque a veces no me dé cuenta. Entonces me siento totalmente desprotegida, esperando que venga alguien a consolarme. Pero pasan unos días, y como no viene nadie, me recompongo cachito a cachito yo sola. A veces es fácil.

Otras, no tanto. La caída puede ser dura, pero aprendes a levantarte.

Caminar es otra cosa. Sé que no camino sola, y me alegro por ello.

Mi mayor felicidad es compartir mi camino, mi vida, con la gente que quiero.

Y no quiero que ellos caminen solos.


Déjame caminar contigo.

martes, 2 de marzo de 2010

Teoría del amor.


Ayer, a la vuelta de la escuela de idiomas, casi sumida en un sueño soporífero en el coche de Alex, me acordé de la clase de filosofía.
Me acordé porque el tema del amor en Rousseau me pareció curioso:
“El amor propio es un sentimiento necesario, pues nunca podremos amar a los demás sin amarnos a nosotros mismos. El amor a uno mismo se convierte en virtud cuando se extiende a los demás y es el fundamento de la vida moral” dice Rousseau.
Mi profesor dijo que “cuando amamos y nos hacemos daño a nosotros mismos porque no nos queremos, porque no tenemos amor propio, también hacemos daño a las personas que amamos”.
Nunca lo había pensado así, pero en cierto modo es cierto, valga la redundancia.
Tú no te quieres, piensas que no mereces la pena o que no sabes hacer las cosas, que no controlas la situación, en fin, eres, lo que comúnmente conocemos, un inseguro (estáis ante una de ellas). Ahora bien, quieres a alguien (ya sea tu familia, tus amigos o tu enamorado/a), pero quizá si tú no te valoras lo suficiente los demás saldrán perjudicados, porque si tú no te quieres, si no te ves capaz, ¿cómo lo harás con los demás?
Además, si crees que estás sufriendo por esa persona, en el fondo lo que quieres es que ella también sufra.
No sé, la verdad que me pareció una teoría curiosa y la quería compartir con vosotros.
Además, es algo muy humano.

Por cierto, otra teoría filosófica más: ¿Qué va antes, el sentimiento o la razón?
Pues mi amigo Hume dijo que “la razón es esclava de nuestras pasiones”.
Para mí está claro que el sentimiento va antes que la razón. Cuando actuamos con razón, en cierto modo ya lo hemos hecho desde el sentimiento.
No es una cosa tan descabellada.
Somos humanos.




PD: La foto me ha parecido bastante curiosa y graciosa también, de google images.


domingo, 28 de febrero de 2010

Diario de una estudiante de 2º de bachillerato.


Hoy tenía pensado hablar de filosofía, pero finalmente he decidido tocar todos los palos de mi vida en el ámbito académico, puesto que el filosófico no me iba a dar para mucho.
Digamos que ser estudiante de un 2º de bachillerato de humanidades es como revivir la historia del mundo desde la civilización egipcia. Cada semana es un pequeño adelanto en la historia, y poco a poco vas pasando de época en época: dejas de ser un esclavo del arte romano para ser un revolucionario histórico de “La Gloriosa”, pasando por una etapa de monje copista de Homero (de dudosa existencia, creo) o un estudiante del método de Descartes.

Dejando los decoros aparte, llega un momento en que te cagas en su existencia. No quieres, ellos no tienen la culpa y tú intentas asimilarlo, pero no puedes, y a veces no quieres, evitar pensarlo: malditos.
En el fondo les aprecio. Me gusta saber de ellos. Me gusta aprender, conocer cosas nuevas y entender el mundo.
Lo que no me gusta es esa maldita sensación que tiene una pocos minutos antes del examen, esa sensación de haberse pasado un mes estudiando para nada, porque no te acuerdas, aunque en el fondo sabes que si te acuerdas. A todos nos ha pasado.
Dentro de una semana me enfrento a la segunda prueba antes del juicio final: selectividad.
Aunque, en realidad, la selectividad no me preocupa. Me preocupa más esta segunda prueba, y la decisiva, la tercera. Aunque claro, ¿cómo va a estar Gemma preocupada por los exámenes si siempre aprueba con nota? Creo que hay gente que piensa que no tengo derecho a preocuparme, y pienso… ¿ellos qué coño saben?
Pero ese es otro tema.

Como dije antes, hoy quería hablar de todo un poco.
Este trimestre tengo que estudiar a Santo Tomas de Aquino, Descartes, Locke, Hume, Rousseau y, en el peor de los casos, Kant. Creo que hasta el momento el que más me atrae de todos es precisamente el que he estado estudiando esta mañana, Hume. Tengo que reconocer que no entiendo ni papa de su “crítica a la noción de causalidad”, ni nada de la causa-efecto, pero tiene algo que entiendo bien y que me gusta: “la razón es esclava de las pasiones”.
La semana pasada mi profesor nos planteaba la duda sobre qué iba antes, si el sentimiento o la razón. ¿Por qué nos dejamos llevar? Estoy de acuerdo con Hume, y creo que antes nos dejamos llevar por el sentimiento, y luego pensamos. Cuando pensamos, cuando hacemos un juicio, ya estamos actuando por un sentimiento. Yo creo que eso es lo que nos hace más humanos.
Del resto de los autores no tengo mucho más que decir. Pese a que los he estudiando un poco, ya no me acuerdo xD.
Sin embargo me gustaría citar a Platón, pues era mi favorito el trimestre pasado y gracias a él saquée un 9 en filosofía (si me hubiera entrado Aristóteles habría suspendido y con San Agustín no habría pasado del 5).
Platón me gustó por su teoría de las ideas, por ese mundo ideal que buscaba. En cierto modo me pareció un soñador, como yo, así que puede que ese fuera el factor clave de su existo jaja.
Ahora tengo ganas de pasar Kant, que sin haberlo empezado ya le tengo miedo, y llegar a Nietzsche.
En cuanto a historia, no tengo mucho que decir. Pensé que el siglo XIX español sería más aburrido, pero no sé, a ratos me parece entretenido, aunque creo que en breves me empezaré a perder entre tanto gobierno moderado, progresista y Dios sabe qué. La GN (Isabel II), bien podría haber dejado cierto temas aparte y centrarse donde tenia que centrarse, ahora nos iría mejor a los estudiantes… qué poca cabeza…
Respecto a arte… quien me conoce ya sabe cuán admiro esta asignatura, irónicamente hablando, claro. Como dije, me gusta saber, aprender… me gusta el arte como cultura general, no como imposición. No es lo mismo verlo, que estudiarlo… llega un momento en que ves letras dobles, nombres de iglesias y catedrales por todos lados, siglos, lugares, reyes, arquitectos, relieves, pórticos, características, piedras, mármoles, vidrieras, bestiarios, capiteles, pilares, contrafuertes… por todos lados. Y, obviamente, entre 300 iglesias que llegas a ver sólo de arte románico, te tienes que acordar de cómo era cada una para luego saber cual es si entre en el examen.

En fin, mi mayor alegría es que con esto de la nueva selectividad no tengo que presentarme a arte. Sin embargo, creo que me presentarée a latín como optativa, por si en un futuro decido estudiar lenguas clásicas, aunque, como bien sabéis, mi prioridad es y siempre será la Filología Inglesa, ahora más conocida como Grado en Estudios Ingleses… pero no descarto las clásicas, eso sí, itinerario griego ^^.
Igual entre tanta lengua algún día llego a ser políglota… de momento mi próximo reto es el alemán.
Es todo por hoy. He escrito bastante, lo cual me ha hecho perder valioso tiempo a dedicar a un trabajo sobre “El árbol de la ciencia” que tengo que entregar mañana y aún no empecé… bueno, miento, voy por la pregunta 3.
Me lo tomo con filosofía.
En tres meses seré libre.
Haré lo que me plazca.
Nos iremos a Barcelona y disfrutaremos.
Aunque Londres está presente.
Un año ^^.

martes, 23 de febrero de 2010

Oscar made in Kate Winslet.

Me gusta soñar.
También me gusta que los sueños se hagan realidad.
Me gusta que mis sueños se cumplan.
También me gusta que los sueños de la gente a la que quiero se cumplan.
Por eso hoy estoy de celebración. Además, por partida doble.
Hoy hace un año que se cumplió el sueño de una de las personas más importantes de mi vida, aunque ella ignore esto último. También hace un año que se cumplió el mío.
Escuchar a Marion Cotillard, en directo, decir “and the winner is Kate Winslet” bien mereció la pena no dormir aquella noche, y ver a Kate con su merecidísimo Oscar en la mano fue una de más imágenes más bonitas que he visto.
Muchos pensarán que estoy loca. Lo cierto es que sí, estoy un poco loca, pero no me importa, la verdad. Además antes de que lo digan tendrán que leer esto, y dado que mi blog no se caracteriza precisamente por su afluencia y fama, estoy tranquila.
Volviendo al tema (algo característico en mí son mis continuos desvíos en el tema, placenteros), tras llevarse doble premio en la gala de los Globos de Oro, era de esperar que aquí sería la ganadora, vuelvo a repetir, merecidamente. Sin embargo, la duda sobre por qué papel ganaría el Oscar, pues estaba nominada por su increíble April de Revolutionary Road y su fantástica Hanna

de The Reader, nos reconcomía, al menos a mi.

Hanna partía como favorita, y finalmente ganó su propia lucha. Sin embargo, April no debía ser subestimada, era un personaje con una fuerza increíble.
Ambos lo eran.
Quizá Revolutionary Road no fue todo lo reconocida que debía, y tampoco The Reader, pero al menos hay gente que las sabemos valorar, y eso es lo que cuenta, pues un Oscar da la fama, no la mantiene.
Una vez más, volviendo al tema, continuo con Kate.
Tras cinco fallidas nominaciones, en la mayoría de los casos, siendo objetiva, fallidas por más de un robo, a la sexta fue la vencida.
Y allí estaba ella, recogiendo su Oscar, llorando, un 22 de febrero a eso de las 22:00 de la noche.
Y aquí estaba yo, escuchándola, llena de felicidad, un 23 de febrero a las 04:00 de la mañana.
Fue un momento mágico.
Sus palabras fueron perfectas, y su emoción fue real, digan lo que digan.
Y yo se las agradezco, y espero oírlas muchas veces más, y emocionarme como si fuese yo la que recibe el premio.
Como dije antes, los premios son solo eso, premios, y tampoco hay que darles más importancia de la que tienen en realidad, porque no hacen a los buenos, sino que los buenos les hacen a ellos, pero no viene mal que se reconozca un trabajo bien, que digo bien, perfectamente hecho.
Y yo a Kate, una vez más, la felicito.
Y le doy las gracias por su trabajo, por sus actuaciones, sus personajes, su voz, sus expresiones, su Oscar, su persona… su todo.
Y llegado este momento, cuando las masas que alguna vez lean esto estén pensando, de nuevo, que estoy loca, me despido.
Algún día os contaré el principio de mi locura, y quizá se entienda un poco.


Feliz cumpleaños oscariano!!!!












It was a dream, it was a fantasy...





lunes, 22 de febrero de 2010

Kate, Colin y un bafta de por medio.

Anoche se celebró en Londres la gala de los Bafta, lo que me supone una gran excusa para hablar de dos de mis pasiones: el cine y Kate Winslet.
¿Por qué me gusta el cine?
Lo cierto es que no soy ninguna experta… no entiendo muchas cosas que son importantes en una buena película y yo me pierdo, como la fotografía o el montaje… aunque esos aspectos son más técnicos.
Lo que sí entiendo es el efecto que una buena película, o una película simple, del montón, pero que me guste, pueden tener en mí: cuando entro en ella, me transporto y me pongo en la piel de los personajes. La última fase, que se produce pocas veces, pero se produce, consiste en dejar de ser yo durante una hora y media, y sufrir o reír al son que marca la trama. Si me pasa esto, posiblemente esa película pase a estar en mi grupo predilecto.
Y no sólo te envuelve la historia, sino la música, los planos y las voces.
No sé si es una buena respuesta, pero es mi respuesta.
¿Por qué me gusta Kate Winslet?
Porque es perfecta. Perfecta y única. No creo que se necesiten más adjetivos para describir a Dios xD (no estoy loca, todo el mundo sabe que en mi religión, el winsletarismo, Kate es Dios y Meryl Streep un ángel… (ahora si que he quedado como una loca confirmada, pero me da igual jaja)).
Volviendo a los premios Bafta, quizá, al igual que los Globos de Oro, la antesala de los Oscars (fenómeno que no siempre se produce), me gustaría comentarlos un poco:
- The hurt locker se impuso como ganadora ante la favorita, Avatar… una gran sorpresa. Ahora la película de Cameron ha perdido fuerza en el camino a los Oscars… pero perder una batalla no significa perder la guerra… así que ya veremos que pasa (personalmente, no he visto The hurt locker, así que no sé si es merecedora del premio o no). Además, de las ocho candidaturas a las que optaba ganó seis, mientras que Avatar, de ocho, se llevó dos, ambas tecnológicas (y, aunque me gustó mucho Avatar, el señor Cameron debería saber que hay cosas más allá de la ciencia tecnológica…)
- “Up” ganó como mejor película de animación… tengo ganas de ver esta película, a ver si pasa mi vida fatídica de estudiante y me pongo al día.
- Como dato curioso, el bafta a mejor actriz se lo llevó Carey Mulligan por ‘Una educación’,
Christoph Waltz se llevó el de mejor actor de reparto por “Malditos bastardos” y el de mejor actriz de reparto fue para Mo’nique por “Precious”.
Lo del dato curioso lo decía porque no conozco a ninguno de los tres, así que no tengo mucho que opinar.
- La alegría de la noche nos la llevamos por Colin Firth, ganando el Bafta a mejor actor por “A single man”, una película que creo que me es imperativo ver. Este premio, como buena fan, me supuso una gran alegría por doble partida, pues Colin, uno de mis actores favoritos, fue galardonado por Kate.
Ahora estamos a dos semanitas de los Oscars, que este año vienen con retraso…
Sinceramente, no creo que los siga como el año pasado, radio en mano a las 3 de la mañana, aunque tengo mis favoritos y estaré expectante.
Enhorabuena a Colin por el Bafta, esperemos que esto sí que sea una gran antesala a la gala “oscariana”.


sábado, 20 de febrero de 2010

Pequeños placeres.



Un día X, de un mes X, de un año X… naces.
Después de ese día, junto con tu familia, poco a poco, vas creciendo: aprendes a andar, a hablar, a pedir las cosas, a jugar, a leer, a escribir, a sumar, a restar, a multiplicar, a dividir, a hacer ecuaciones, a ser más independiente, a separar minerales de rocas, a formular, a amar, a decir no, a valorar a las personas, a traducir textos de griego, a hablar inglés, a conocerte a ti mismo (en la medida de lo posible), a crecer… y un día te das cuenta de que ya has crecido.
Y una de las cosas que conlleva crecer es aprender a valorar lo que te gusta y lo que no te gusta.
Yo he aprendido. Un poco, no penséis que todo, pues aún me falta mucho por conocer.
Y de ese pequeño aprendizaje he descubierto mi lado más ameliano, los pequeños placeres con los que disfruto y me hago más persona, más adulta y más real. Supongo que esto se lo debo a un par de personas, entre ellas Amelie.
Por eso hoy, aquí, en este blog vacío que leerán un par de personas (y si llega), de lo cual me enorgullezco (no necesito veinte mil personas, la verdad), intentaré dejarme llevar, viajar al mundo de los sueños, y descubrir aquellos placeres que me forman día a día. Allá van:
- Sentir el calor mañanero en el que te encuentras sumida cuando el (maldito) despertador suena… es un placer sentir ese calorcito, aunque un cabrón que hace ruido te despierte…
- Después de esa primera sensación de calor, me gusta quedarme un ratito en la cama, y pensar que aunque me toque hacer lo mismo de todos los días, algo nuevo pasará y alguien me sacará una sonrisa, y yo se la sacaré a alguien…
- Me gustan los tres o cuatro minutos de relax que ofrecen los cambios de clase… charlas con los compañeros sobre las anécdotas de la clase anterior, y todo parece más llevadero.
- Es un gran placer pensar… ¡TENGO GRIEGO! ¡CLASE CON ENCARNA!
- Me gusta saber que mi esfuerzo, de alguna manera, se ve recompensado.
- Me gusta la cara que pone una persona cuando le das una sorpresa o le regalas algo inesperado…
- Como no, me gustan las sorpresas y recibir regalos inesperados ^^.
- Me gusta que me abracen, sentirme querida.
- También me gusta sentirme valorada.
- Hacer reír a aquellos que mandan en mi corazón.
- Leer un buen libro.
- Escuchar la lluvia caer en una noche de invierno, calentita en mi cama.
- Levantarme y ver todo bañado de nieve.
- Escuchar la voz de mi Kate.
- Ver a mis padres cada día.
- Reír por reír, hasta que me duele el estómago.
- Meter la mano en un saco de legumbres.
- Imaginar lo que pasa en la captación de un cuadro.
- Despertar en medio de la noche, mirar el reloj y comprobar que aún tienes un par de horas o tres para descansar…
- Conversaciones de hoooooras, sin cansarse, hablando de lo que sea…
- Ver un atardecer en una playa desierta…
- Ver Eternal sunshine of the spotless mind y Amelie, dos grandes inspiraciones.
- Ayudar a los demás y sentir que lo agradecen.
- Viajar.
- Escuchar música relajadamente.
- Ver la lluvia caer desde la ventana.
- Nadar, sentirme libre en medio del agua.
- Aprender.
- Ver una peli tumbada en el sofá, con mantita y un chocolate o un té calentito.
- Tomar laaaargos baños.
- Soñar con verme sentada, algún día, en un precioso parque londinense... preferiblemente con una buena compañía.
- Andar descalza en verano.
- Coger hielos de la pescadería (fase infantil xD).
- Hacer rebotar las piedras.
- Escuchar la voz de Eva Amaral.
- Comerme la “teta” del pan.
- Mirar la luna y el cielo estrellado.
- Imaginar mi vida futura.
- Romper el caramelo de la crema catalana.
- Recrear momentos felices en mi cabeza.
- Aprender de los palos de la vida.
- Contemplar las hojas caídas de los árboles en otoño.
- Llorar por pelis, libros o canciones que merecen la pena.
- Ir a un sitio nuevo, conocer a gente y llorar en la despedida.
- Mis amigos.
- Ver sonrisas, ver felicidad.
- Apoyar a quien me necesita cuando me necesita.
- Luchar por causas perdidas.
- Amar.
- Y soñar, soñar, soñar…

Todo esto, y un sinfín de placeres más, que seguramente estén en mi mente rondando pero no salen, hacen de mi vida algo que merece la pena.
Muchas veces, cuando más deprimida estoy, pienso en algún momento feliz y todo se hace más llevadero.
Los pequeños placeres forman parte de nuestras existencia, y están ahí, aunque muchas veces no nos demos cuenta.
Lo maravilloso de la vida está en ellos, en saber vivir con pequeños detalles que debemos valorar más que lo material o el propio dinero. Además, te hacen descubrirte como persona, conocerte y valorarte por lo que eres.
El dinero ayuda, y mucho… pero aún así cambiaría el dicho y diría salud, amor y pequeños placeres.
Buscamos la felicidad por necesidad. Encontrémosla en la propia felicidad, y no en donde aparenta estar.
Sólo se vive una vez.
“Verá, mi pequeña Amélie, usted no tiene los huesos de cristal. Podrá soportar los golpes de la vida. Si deja pasar esta oportunidad, con el tiempo, su corazón se irá volviendo seco y frágil como mi esqueleto. Así que, ¿qué demonios está esperando?”

jueves, 18 de febrero de 2010

Egoísmo... puro, duro y real.

El egoísmo es un arma muy fuerte. Lo ves todos los días, está en todas partes… pero quizá cuando ves que cada uno mira sus propios intereses (que se basan en no poner un examen un día porque el día anterior se quieren pillar un pedo de película) te revienta tanto que no sabes donde meterte para no explotar, porque, para colmo, sabes que aquellos que hablan tanto irán al examen, pondrán el nombre y lo entregarán.
De todas formas te acostumbras, y llega un momento en que todo te da igual y asumes que eres una de las pocas personas coherentes que hay en el aula, pero aún así dices… ¡coño, serán egoístas!
Y, aunque unos más que otros, todos lo somos.
Lo que más me jode de todo es que hay gente que no ve más allá de su ombligo, mientras otros nos pasamos la vida preocupados por no hacer nada que pueda perjudicar a la gente, intentando buscar el punto medio.
Es normal que cada uno mire por sus intereses, yo soy la primera que lo hago, pero un poquito de humanidad, no digo todos los días, de vez en cuando… no le viene mal a nadie.
De todas formas, igual es mi problema, porque también soy la primera que se preocupa de los demás mucho más que de sí misma cuando alguien le importa de verdad, y así me va… paso más tiempo preocupándome de los de mi alrededor, y eso pasa factura… aunque quizá lo peor sea que, pese a que me doy cuenta, muchas veces no soy capaz de remediarlo.
Supongo que ni el egoísmo extremo, ni el “desegoísmo” (palabra inventada por mí hace escasos segundos) son buenos… como decía mi amigo Aristóteles, la mesura es la virtud del ser humano, lo que le proporciona la felicidad.
Lo mío no es tan filosófico, simplemente me gustaría que más de uno pensara en sus actos y en como van a perjudicar a los demás… que aunque quieras ver a alguien arrastrándose por el suelo… tiene sentimientos. Y si tú también los tienes, demuéstralo y actúa con inteligencia.
El egoísmo es demasiado humano.

martes, 16 de febrero de 2010

Mi primera andanza bloggera...

¡Hola a todos!

Aunque nadie lo sepa, y aunque a nadie de esos millones que forman parte de esta comunidad de blog le interese, hoy he llegado al mundo (bloggeramente hablando).
Lo cierto es que no sé por qué me he decidido a hacerlo, pero me ronda por la mente algo relacionado con mis "instintos amelianos de compartir pequeños placeres".
De momento dejo una canción de Amaral a modo de presentación pues, al fin y al cabo, soy lo que soy.

SOY LO QUE SOY

Amores imposibles,
Carámbanos de hielo en la nariz.
Ciudades deslumbrantes,
Que nunca te parecen lo que son.
Antilopes cruzando,
Llegando al otro lado.
Los ojos del coyote,
En un televisor de marca ACME.
La sombra que proyecta un DC10
Las suelas de las botas,
que se habrán gastado.
Y tú me estás mirando,
igual que ha un bicho raro.
Soy lo que soy,
Y no me ha inventado nadie.
Todo lo que doy, todo lo que soy,
Todo lo que forma parte.
Todo lo que se, todo lo que ves,
Al final soy sólo lo que soy.
Mensajes de otro mundo.
Botellas de licor de flor de cactús.
Bolidos de nieve.
Kilometros de bosques incendiados.
Tú me estás mirando,
Igual que a un bicho raro.
Soy lo que soy,sólo lo que soy,
Y no me ha inventado nadie.
Todo lo que se, todo lo que ves,
todo lo que soy.
Al final soy sólo lo que soy.