
Han pasado casi 100 años. Para ser exactos, han pasado 98 años.
Y después de casi un siglo, aún se siguen descubriendo cosas sobre el hundimiento del barco "insumergible" más famoso de la historia.
Este día me recuerda a mi época "oceanógrafa" en la que todo lo que me interesaba tenía que ver con el océano, su naturaleza y la historia de los barcos. Y debo mucho a esta época, porque fue el principio del descubrimiento de mi adorada Kate, pero eso es otra historia.
La historia de hoy es el Titanic, y no sólo por los recuerdos que me trae sobre mi época de friki del tema, que duró poco pero fue intensa, jaja.
El RMS Titanic hizo historia. Todo el mundo lo sabía, pero nadie sabía que el motivo sería tan triste. O quizá Morgan Robertson sí lo sabía. Una vez leí que este señor, unos años antes de que el Titanic se hundiera (incluso antes de su construcción) escribió un libro sobre un barco llamado Titán, bastante parecido al real Titanic, que se hundió en su primer viaje al chocar con un témpano de hielo por falta de botes salvavidas.
Curiosa coincidencia.
Sin embargo, lo que más me choca (aunque tampoco tendría que sorprenderme a estas alturas de la vida) es el comportamiento de la tripulación, del capitán. ¿Por qué aumentó la velocidad aún sabiendo que no podía hacerlo, que era peligroso? Es increíble lo paradójico del tema, porque el capitán Smith quería retirarse saliendo en las portadas de los periódicos, y finalmente lo consiguió. Pero es aún más increíble la ambición del ser humano, el afán de superarse y de luchar contra la naturaleza.
De todas formas, el hundimiento no fue sólo esta decisión. Al parecer, el barco ya salió con problemas del puerto de Southampton, a mitad de viaje estuvo a punto de chocar con un barco (les separaron 61 cm) y tras el choque con el iceberg tardaron casi una hora en dar el aviso de socorro para "no alarmar y no hacerlo público". ¿Por qué?
Nunca entenderé todas las preguntas que me plantea el hundimiento del Titanic, cómo, por ejemplo, ¿por qué no había botes para todos? ¿Por qué los botes iban medio vacíos? ¿Por qué no volvieron a ver si había alguien a quien poder rescatar? ¿Por qué no se avisó al barco más cercano en el momento de la colisión? ¿Por qué si había problemas antes de partir no se solucionaron?
Todo me lleva al maldito comportamiento humano. Al egoísmo, a la falta de solidaridad, al orgullo, al jugar a ser quien no se es...
Había muchas vidas que empezaban a ser vividas, y que por ciertas neglicencias se hundieron aquella noche junto con el Titanic.
Como dije antes, no sé de qué me sorprendo, el humano es así.
Creo que en el fondo tengo la esperanza de que exista algo que nunca veré. ¡Qué utópica!
Cuando veo la película "Titanic" llega un momento en que se me ponen los pelos de punta. La relación de Jack y Rose pasa a un segundo plano (aunque para mí no deja de ser importante... romanticismos de la vida, jaja) pero si realmente sufro viéndola es pensando en la desesperación de las personas que estuvieron allí, y en esa muerte lenta congelado en medio del Atlántico. La verdad es que es bastante espeluznante.
Y en medio de todo ese caos, la orquesta tocando. Es una escena que me emociona mucho, porque los músicos se mantienen serenos en medio de toda la desesperación, mientras una madre le cuenta a sus hijos un cuento para dormir, mientras esos dos viejecillos se abrazan esperando una absolución, como bien dice la BSO.
Es curioso que años más tarde existió otro barco, de magnitudes algo más pequeñas que el Titanic, pero aún así monumental, llamado Britanic, considerado su hermano gemelo, que se hundió en 1916 a causa de una mina en el mar, en plena Guerra Mundial.
Lo dicho, esta historia aún tiene mucho que contar. Sin embargo, el barco está empezando a desaparecer, a consumirse, mitad culpa humana y mitad culpa de la naturaleza.
Ya no queda nadie que pueda contar su historia.
Llegará el día en que no quede nada.
Sólo la memoria.
Pero es historia.















