sábado, 20 de febrero de 2010

Pequeños placeres.



Un día X, de un mes X, de un año X… naces.
Después de ese día, junto con tu familia, poco a poco, vas creciendo: aprendes a andar, a hablar, a pedir las cosas, a jugar, a leer, a escribir, a sumar, a restar, a multiplicar, a dividir, a hacer ecuaciones, a ser más independiente, a separar minerales de rocas, a formular, a amar, a decir no, a valorar a las personas, a traducir textos de griego, a hablar inglés, a conocerte a ti mismo (en la medida de lo posible), a crecer… y un día te das cuenta de que ya has crecido.
Y una de las cosas que conlleva crecer es aprender a valorar lo que te gusta y lo que no te gusta.
Yo he aprendido. Un poco, no penséis que todo, pues aún me falta mucho por conocer.
Y de ese pequeño aprendizaje he descubierto mi lado más ameliano, los pequeños placeres con los que disfruto y me hago más persona, más adulta y más real. Supongo que esto se lo debo a un par de personas, entre ellas Amelie.
Por eso hoy, aquí, en este blog vacío que leerán un par de personas (y si llega), de lo cual me enorgullezco (no necesito veinte mil personas, la verdad), intentaré dejarme llevar, viajar al mundo de los sueños, y descubrir aquellos placeres que me forman día a día. Allá van:
- Sentir el calor mañanero en el que te encuentras sumida cuando el (maldito) despertador suena… es un placer sentir ese calorcito, aunque un cabrón que hace ruido te despierte…
- Después de esa primera sensación de calor, me gusta quedarme un ratito en la cama, y pensar que aunque me toque hacer lo mismo de todos los días, algo nuevo pasará y alguien me sacará una sonrisa, y yo se la sacaré a alguien…
- Me gustan los tres o cuatro minutos de relax que ofrecen los cambios de clase… charlas con los compañeros sobre las anécdotas de la clase anterior, y todo parece más llevadero.
- Es un gran placer pensar… ¡TENGO GRIEGO! ¡CLASE CON ENCARNA!
- Me gusta saber que mi esfuerzo, de alguna manera, se ve recompensado.
- Me gusta la cara que pone una persona cuando le das una sorpresa o le regalas algo inesperado…
- Como no, me gustan las sorpresas y recibir regalos inesperados ^^.
- Me gusta que me abracen, sentirme querida.
- También me gusta sentirme valorada.
- Hacer reír a aquellos que mandan en mi corazón.
- Leer un buen libro.
- Escuchar la lluvia caer en una noche de invierno, calentita en mi cama.
- Levantarme y ver todo bañado de nieve.
- Escuchar la voz de mi Kate.
- Ver a mis padres cada día.
- Reír por reír, hasta que me duele el estómago.
- Meter la mano en un saco de legumbres.
- Imaginar lo que pasa en la captación de un cuadro.
- Despertar en medio de la noche, mirar el reloj y comprobar que aún tienes un par de horas o tres para descansar…
- Conversaciones de hoooooras, sin cansarse, hablando de lo que sea…
- Ver un atardecer en una playa desierta…
- Ver Eternal sunshine of the spotless mind y Amelie, dos grandes inspiraciones.
- Ayudar a los demás y sentir que lo agradecen.
- Viajar.
- Escuchar música relajadamente.
- Ver la lluvia caer desde la ventana.
- Nadar, sentirme libre en medio del agua.
- Aprender.
- Ver una peli tumbada en el sofá, con mantita y un chocolate o un té calentito.
- Tomar laaaargos baños.
- Soñar con verme sentada, algún día, en un precioso parque londinense... preferiblemente con una buena compañía.
- Andar descalza en verano.
- Coger hielos de la pescadería (fase infantil xD).
- Hacer rebotar las piedras.
- Escuchar la voz de Eva Amaral.
- Comerme la “teta” del pan.
- Mirar la luna y el cielo estrellado.
- Imaginar mi vida futura.
- Romper el caramelo de la crema catalana.
- Recrear momentos felices en mi cabeza.
- Aprender de los palos de la vida.
- Contemplar las hojas caídas de los árboles en otoño.
- Llorar por pelis, libros o canciones que merecen la pena.
- Ir a un sitio nuevo, conocer a gente y llorar en la despedida.
- Mis amigos.
- Ver sonrisas, ver felicidad.
- Apoyar a quien me necesita cuando me necesita.
- Luchar por causas perdidas.
- Amar.
- Y soñar, soñar, soñar…

Todo esto, y un sinfín de placeres más, que seguramente estén en mi mente rondando pero no salen, hacen de mi vida algo que merece la pena.
Muchas veces, cuando más deprimida estoy, pienso en algún momento feliz y todo se hace más llevadero.
Los pequeños placeres forman parte de nuestras existencia, y están ahí, aunque muchas veces no nos demos cuenta.
Lo maravilloso de la vida está en ellos, en saber vivir con pequeños detalles que debemos valorar más que lo material o el propio dinero. Además, te hacen descubrirte como persona, conocerte y valorarte por lo que eres.
El dinero ayuda, y mucho… pero aún así cambiaría el dicho y diría salud, amor y pequeños placeres.
Buscamos la felicidad por necesidad. Encontrémosla en la propia felicidad, y no en donde aparenta estar.
Sólo se vive una vez.
“Verá, mi pequeña Amélie, usted no tiene los huesos de cristal. Podrá soportar los golpes de la vida. Si deja pasar esta oportunidad, con el tiempo, su corazón se irá volviendo seco y frágil como mi esqueleto. Así que, ¿qué demonios está esperando?”

3 comentarios:

  1. Sabes que me acabas de dar una idea de actualización de mi blog???? Lo que pasa es que pensar en tantos pequeños placeres como tú has puesto.....madre mía jejejejje
    Me ha encantado tu actualización, ha sido como una gran carta de presentación ;)

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  2. A mí también me encanta... y me encanta que te encante... por cierto junto con Amelie eres el culpable de ella... =)

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  3. Si antes te leían 2...Ahora son 3.
    Me encantan los textos sobre lo que le gusta a alguien (y lo que no).
    A mi tambien me encanta la voz de Eva.

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